¡Viviendo la Gran Comisión! para
“Hacer Discípulos Semejantes a Cristo en las Naciones”

Christian Sarmiento, Director
Las dos frases del título son claves para la Región de Sudamérica. La primera es nuestro canto de batalla en la Región SAM y la segunda nuestra misión como Iglesia del Nazareno a nivel mundial.
“Hacer Discípulos Semejantes a Cristo en las Naciones” tiene dos elementos: (1) El cumplimiento de la Gran Comisión de Mateo 28:19-20 y Hechos 1:8. (2) El llamado a esparcir el mensaje de la Entera Santificación en cada rincón de Sudamérica. Donde haya Iglesia del Nazareno será para reafirmar nuestro mensaje, donde no las haya para plantar el mayor número posible y llegar a esos rincones en donde aún no estamos.
La frase “Viviendo la Gran Comisión” surgió de un grupo de 40 líderes nazarenos sudamericanos. Entre ellos había laicos, pastores, superinten-dentes de distrito, educadores, misioneros y administradores regionales. Juntos trabajamos en abril del 2006 y adoptamos esta frase como nuestro canto de batalla para animarnos a involucrar todo lo que somos y a todos los nazarenos sudamericanos a cumplir el mandato del Señor Jesucristo de Hacer Discípulos en todas las naciones.
“Viviendo la Gran Comisión” tiene cinco enfoques estratégicos:
1. Un avivamiento personal profundo: El Señor Jesucristo antes de empezar su misión se aseguró de contar con la herramienta principal para la misión: El Espíritu Santo. Lucas lo expresa bien: “Jesús lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán” (4:1); “Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor” (4:14); “Vino a Nazaret… y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas… hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (4:16, 17, 18, 21). No hay manera de “vivir la Gran Comisión” sin un avivamiento personal profundo. ¡Debemos ser semejantes a Cristo!
2. Un sistema continuo de capacitación de líderes: A pesar de que Jesús comenzó a predicar, enseñar y sanar, su prioridad principal fue encontrar líderes, formarlos, y capacitarlos para que fueran como Él. Después de caminar y demostrar el Reino a muchos seguidores e ir llamando a discípulos, Jesús llegó al punto de tener que elegir líderes. Él escogió sus líderes en el poder del Espíritu. Oró intensamente pidiendo la dirección de Dios para que Él le diera líderes. Lucas lo expresa así: “En aquellos días fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos a los cuales también llamó apóstoles” (Lucas 6:12-13). En Mateo hace lo mismo, esta vez Él expresa el palpitar de su corazón dando una petición de oración: “Por eso, pídanle a Dios que envíe más discípulos para compartir las buenas noticias con toda esa gente” (Mateo 9:38 TLA).
3. Estrategias de evangelismo continuo y contextual. La primera fase de la Gran Comisión es compartir las “Buenas Noticias”, el evangelio. Jesús lleno del Espíritu salió a compartir las buenas noticias: “Jesús fue a la región de Galilea. Allí anunciaba las buenas noticias acerca de Dios: ‘¡Ya está cercano el día en que Dios comience a reinar! Vuélvanse a Dios y crean en la buena noticia’” (Marcos 1:14-15, Biblia en Lenguaje Sencillo). Esto fue algo que Él hizo todo el tiempo. A cada lugar donde Él iba, proclamaba su mensaje de una forma especial para cada lugar. La clave era la buena noticia, no era el método. Cada persona que conoció a Jesús y aceptó la buena noticia, la recibió en un contexto y situaciones diferentes. Hay muchos métodos, ¡todos son buenos! Hay algunos que ya no están de moda. Hay otros que pasarán de moda. La clave es una persona llena del Espíritu de Dios compartiendo lo que ha experimentado. ¡No podemos dejar de hacer esto! ¡Debemos hacerlo hasta lo último de la tierra!
“… pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
4. Plan Integral de Discipulado de Santidad. Dios no nos hace santos para que nos volvamos reliquias. Él nos hace santos para demostrar su amor y santidad. Nosotros somos el cuerpo de Cristo. Somos una parte importante del cuerpo que tiene una tarea que cumplir. El apóstol Pablo dice que Dios nos creo “en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Como santos, debemos ser perfeccionados “para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una persona perfecta, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:12-13). Pablo nos invita a que caminemos “como es digno de la vocación con que fuisteis llamados” (Efesios 4:1). Todos nosotros tenemos un llamado y debemos perfeccionar ese llamado para el beneficio de la iglesia, el cuerpo de Cristo.
5. Sistema flexible y tecnológico de comunicación en todos los niveles. El apóstol Pedro nos dice quiénes somos, y la razón por la que existimos como creyentes: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9). Somos escogidos, real sacerdocio, santos para comunicar quién es Él y lo que Jesús está haciendo en nuestro medio. Cómo quisiera tener más espacio para contar las cientos de victorias y grandes obras que Dios a través de Jesucristo está haciendo en América del Sur y en todo el mundo a través de la Iglesia del Nazareno. Dios nos está dando lindas herramientas para esto. La Región cuenta con centros de comunica-ciones que estarán ayudándonos a recabar historias y contarnos lo que Dios está haciendo entre nosotros y a través de nosotros.
La visión es clara: “Hacer discípulos semejantes a Cristo en las naciones”. El canto de batalla, “Viviendo la Gran Comisión” debe resonar a medida que marchamos en la búsqueda de Dios, en la búsqueda de líderes, en la búsqueda de personas que necesitan a Dios, en la búsqueda de capacitación para el llamado especial que nos ha dado a cada uno y en la búsqueda de comunicar todo lo que Él está haciendo entre nosotros.
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