Haciendo discípulos semejantes a Cristo en las naciones

Legado de Santidad

holinesslegacy

¡Saludos cordiales!

Es común escuchar decir, ‘si llueve en abril tendremos flores en mayo’. También, podemos asegurar que el Espíritu Santo envía lluvias de bendiciones sobre quienes buscan ser llenos de Su plenitud.

Mi deseo es que el artículo y el testimonio de este mes hagan posibles que vuestras almas sean completamente renovadas.

Vuestro servidor en Cristo;

Dr. Louie E. Bustle

Presidente de Legado de Santidad

louie@holinesslegacy.com

www.holinesslegacy.com

Sólo una fachada

“Ahora bien, ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La gente estará llena de egoísmo y avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, insensibles, implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno,  traicioneros, impetuosos, vanidosos y más amigos del placer que de Dios.  Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te metas!” (2 Timoteo 3:1-5) NVI

Recuerdo a una maravillosa mujer cuyo padre era un gran pastor para la gente pero que era brutal en su familia. Mi amigo necesito muchos años para superar sus hábitos abusivos. Algunas cicatrices nunca desaparecerán.

Muchas veces el legalismo lleva a la gente a depender de las cosas que ellos hacen, de las reglas que obedecen, o de las cosas que comen o de su forma de vestir para probar su santidad. Esto no es la santidad bíblica. La santidad que nos presentan las Escrituras no es una fachada exterior con pretensiones de piedad sino, más bien, un corazón que ha sido  limpiado de autosatisfacción y orgullo y, por lo tanto, se mueve acorde a la voluntad de Dios.

Santidad es una experiencia de consagración pero también es una estilo de vida caracterizado por disciplina en las cosas que hacemos. El apóstol Pablo dice que debemos ser espiritualmente intachables. Esto no es una pretendida forma de piedad sino una santidad real que surge de un corazón puro y no de una lista de reglas para ser obedecidas. Hacemos lo que es correcto porque queremos agradar a Dios.

Tengamos siempre el cuidado de no caer en este estilo de piedad exterior e impedir al Espíritu purificar los deseos de nuestro corazón.

Dr. Louie Bustle.

Testimonio

50 Años de Santidad y Crecimiento Espiritual: Un Testimonio

En Abril de 2016 recordé que llevo 50 años de vida predicando santidad. Comencé a pastorear la primera iglesia como estudiante a los 20 años. Crecí bajo la predicación y la disciplina de mi pastor, el Dr. Thomas H. Hermiz. Tener un corazón fresco y tierno me hizo estar dispuesto para la predicación de la santidad. Me retiré en la Asamblea de la Iglesia del Nazareno de mi distrito en el año 2012, sin embargo el llamado a predicar la santidad no ha disminuido en mi mente ni en mi corazón.

 Pronto cumpliré 70 años de vida y descubrí que mi crecimiento espiritual ha sido motivado por dos momentos distintivos. Primero: el día en que fui salvado y recibí el don de la vida eterna por medio de la sangre de Cristo. Segundo: el día en que fui santificado por completo por la llenura del Espíritu Santo. Estos dos momentos decisivos han nutrido mi peregrinaje espiritual con un amor cada vez  más profundo por Cristo y un cada vez más amplio deseo de procurar la salvación de los perdidos.

         Esto es lo que aprendí durante estos 50 años. Hablar de crecimiento espiritual sin mencionar estos momentos decisivos de salvación y santificación en mi vida equivale a hacer del crecimiento espiritual un proceso mágico. La razón por la que debemos mencionar estos momentos claves en nuestro crecimiento espiritual es que el crecimiento espiritual es intencional y no una experiencia mística. El crecimiento espiritual no sucede sentado en inactividad, simplemente absorbiendo experiencias, o esperando que Dios me ‘arrastre’ hacia la santidad.   Más bien, es un proceso intencional y la decisión es acompañada por la oración, “Señor, enciendo mi vida con fuego”.

         Mi deseo para ustedes es que tengan un crecimiento espiritual continuo y por esto oro junto con Pablo “que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios” (Efesios 3:19) NVI. Juan Wesley lo dice mejor que yo en su comentario al verso 19 en sus Notas Sobre el Nuevo Testamento al describir la llenura de Dios… “Con toda su luz, todo su amor, su sabiduría, santidad, poder y gloria. Una perfección que va mucho más allá que una mera libertad del pecado”.  ¡Libertad de pecado y plenitud de vida, qué más podemos pedir!

Robert L. Rawlins

Presbítero Nazareno retirado

Capellán, Pastor