Haciendo discípulos semejantes a Cristo en las naciones

Liderazgo

Visión: “Que todos los miembros en la Región SAM sean verdaderos siervos líderes discipuladores”.

Declaración de Misión: “Facilitar las herramientas estratégicas para que todos los distritos de la Región SAM lleguen a: ser saludables, maduros y sustentables; desarrollar líderes emergentes y equiparlos para que sean siervos-líderes semejantes a Cristo en las naciones, discipulando a otros”.

Viviendo la Gran Comisión con pasión

 

David González
Coordinador regional
dgonzalez@samnaz.org

El Espíritu Santo es vida divina en nuestras vidas. Se experimenta, se siente, es dinámico y produce un querer hacer lo que Dios nos ha solicitado con excelencia. La gran comisión no se cumple, se vive. Si sólo cumplimos, siempre nos quedaremos cortos. Esa vida es pasión que corre por y en nuestro interior. Pablo lo expresa: 
“¡ay de mí, si no predico este evangelio!”

La gran comisión es un desafío que sólo pudieron realizar los discípulos después de ser llenos con el Espíritu Santo. No es sólo con técnicas sino con el poder de Dios. Nos fue solicitado por Jesús y Él nos dio autoridad para ejercerla. Como discípulos de Jesús, debemos buscar ser llenos del Espíritu Santo para vivirla con toda intensidad. No porque nos lo piden otros, sino porque no podemos ni queremos dejar de realizarla, ya que ello implica el destino eterno de miles de personas y familias.

Tanto en la Promesa de Jesús a sus discípulos (Hechos 1:8), como en el mandamiento (Mateo 28:16-20), hay una invitación a trabajar juntos, implicando la idea de equipo, de complementación. Sólo en ese enfoque podemos realizarla. Es una tarea y responsabilidad tan grande que no puede ser realizada solitariamente. Es por ello que la Iglesia Primitiva de Hechos 6 comprendió ese requisito y buscó ayuda idónea.

El Espíritu Santo no sólo da poder, sino que también nos direcciona en la selección de nuestros colaboradores. El Espíritu nos guía a encontrar personas apasionadas con la tarea que se debe realizar.

Esa pasión empujó a Esteban, a Pablo, a Pedro, a Felipe, a ir más allá del cumplimiento de la gran comisión y vivirla con toda intensidad en semejanza de Cristo.

Todavía en este tercer milenio, Dios está buscando siervos-líderes que viven la gran comisión cada día con la misma intensidad del día que se encontraron con Jesucristo en el espíritu de amor, paz, perdón, gozo y esperanza.

Características del Siervo-Líder:

(1) Carácter santo, (2) Credibilidad absoluta, (3) Confianza ciega, (4) Competencia profesional en humildad, (5) Conciencia de responsabilidad, (6) Comparte con otros y delega, (7) Cumple la Gran Comisión con pasión (8) Coherencia y consistencia, (9) Complementación de equipo y (10) Creatividad y motivación.

* Tomado del Taller 10 Vitaminas “C” para el Líder, 
por el Dr. Carlos H. Fernández.

¡Estos son algunos recursos que han sido diseñados para la capacitación de líderes en la iglesia local!

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